El cierre de mes no debería durar una semana.
Ayer cerró agosto. En muchas empresas eso significó que alguien se quedó tarde cuadrando lo que el sistema de ventas dice contra lo que dice el inventario, contra lo que dice la hoja de cálculo del banco.
El cierre no tarda por falta de orden. Tarda porque el mismo dato se capturó en tres lugares distintos, y ahora hay que reconciliarlos a mano para saber cuál de los tres tiene razón.
Cuando la venta, el inventario y el cobro son el mismo registro desde el principio, el cierre deja de ser una investigación y pasa a ser un reporte que ya estaba listo.
Septiembre apenas empieza. Es buen momento para revisar cuántas veces se escribe el mismo dato en su operación.