Dos pacientes a las 5. Ninguno a las 6.
Si tienes un consultorio, sabes cómo pasa. Las citas llegan por WhatsApp, por llamada y en persona, y cada una se apunta donde se puede: el chat, la libreta, la memoria de quien contestó. Nadie ve la agenda completa al mismo tiempo, y un día se cruzan dos y queda un hueco que nadie llenó.
Luego está el paciente que no llega. Nadie le recordó un día antes, y esa hora se pierde.
Cuando todas las citas caen en una sola agenda —la vea quien la vea— y el paciente recibe su recordatorio solo, los cruces dejan de pasar y los huecos se llenan con quien sí puede venir.