«¿Ya llegaron mis lentes?»
Si tienes una óptica, es probable que sea la pregunta que más contestas al día.
El pedido salió al laboratorio el martes y quedó anotado en una libreta o en un chat. Desde ahí nadie sabe bien en qué va. El paciente llama, alguien revisa, alguien más le marca al laboratorio, y se le promete «mañana sin falta».
No es un problema de atención: es que el estado del pedido no está en ningún lado.
Cuando cada orden tiene su estado —enviada, en laboratorio, lista, entregada— y el paciente recibe un aviso cuando cambia, la llamada deja de hacer falta. Y el mostrador se queda para atender a quien está enfrente.