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COSTANEXA INGENIERÍA DE SOFTWARE

Casi nadie pide lo que necesita. Y no es culpa de nadie.

El cliente llega con la solución que alcanzó a imaginar: un botón que exporte a Excel, una app para los vendedores, un sistema «como el que tiene aquel». Son peticiones razonables, y si las programas tal cual, entregas exactamente eso — que casi nunca es lo que resolvía el problema.

Debajo de «quiero un botón que exporte a Excel» suele estar «no quiero volver a armar ese reporte a mano». Debajo de «una app para mis vendedores» está «quiero que sepan qué traen surtido antes de prometerlo». Son cosas distintas, y la segunda es la que se paga sola.

Por eso la primera junta no es de pantallas. Es de preguntas, y a veces incómodas: para qué sirve ese reporte, quién lo lee, qué decide con él. De ahí sale el sistema, no del catálogo de funciones.

Si tu proveedor te cotiza en la primera llamada sin preguntarte nada, te va a entregar justo lo que pediste.