Saltar al contenido
COSTANEXA INGENIERÍA DE SOFTWARE

Viernes, siete de la tarde, y se cae el internet.

La fila no se va. El cliente sigue ahí con la tarjeta en la mano. Y el sistema que te vendieron «en la nube» se queda en una pantalla girando.

Es la pregunta que casi nadie hace antes de comprar: ¿qué pasa cuando no hay conexión? En muchos sistemas la respuesta honesta es «nada, se espera». Para una oficina eso se aguanta. Para un mostrador en viernes, no.

Cuando el cobro tiene que seguir, el sistema se diseña distinto: la venta se guarda en la propia computadora de la caja y se sincroniza cuando vuelve la señal. No es magia y tiene sus reglas —hay cosas que sí necesitan conexión, como autorizar una tarjeta—, pero la venta queda registrada, el inventario baja y el corte cuadra al cierre.

Antes de firmar con cualquier proveedor, pregúntale eso. La cara que ponga te dice más que la demostración.