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COSTANEXA INGENIERÍA DE SOFTWARE

Hay trabajos que se ganan y salen caros.

Se cotiza a ojo: se calcula el material, se le suma «lo de siempre» por la mano de obra y se manda el número. El cliente dice que sí y se entra. Hasta que termina el trabajo aparece lo que no estaba en la cuenta — el material que se desperdició, las horas que se fueron en rehacer una pieza, el flete que se pagó dos veces.

El problema no es cotizar rápido. Es que después nadie compara lo cotizado contra lo que de verdad costó, y sin esa comparación el mismo error se repite en la siguiente cotización, y en la siguiente.

Un sistema que sirve no te dice cuánto cobrar. Te dice cuánto te costó el trabajo pasado, cuál dejó dinero y cuál no. Con eso el precio deja de ser una corazonada.

Y casi siempre empieza con algo tan simple como registrar las horas contra la orden, no contra el día.