Saltar al contenido
COSTANEXA INGENIERÍA DE SOFTWARE

Octubre es cuando la recepción está vacía. También es cuando conviene cambiar de sistema.

Todo negocio tiene su temporada alta. En un hotel de playa es diciembre; en una tienda, el Buen Fin y Navidad; en un despacho contable, la declaración anual. Y casi todos deciden cambiar de sistema justo ahí, cuando el viejo ya no aguanta el volumen. Es el peor momento: nadie tiene una hora libre para aprender, cualquier falla cuesta ventas y el equipo se aferra a lo que conoce.

La cuenta se hace al revés. Si lo fuerte empieza en diciembre, el sistema nuevo debería estar operando en noviembre, con un mes de uso real para encontrar lo que falla cuando todavía hay poca gente enfrente. Eso quiere decir que la plática, el diagnóstico y la primera pantalla se hacen ahora.

Y si ya no da tiempo, también se dice: es mejor pasar la temporada con lo que hay y arrancar en enero que estrenar sistema con la recepción llena.