Pediste tres cotizaciones para el mismo sistema y una cuesta diez veces lo que otra.
Pasa seguido, y casi nunca es que alguien quiera abusar. Es que no cotizaron lo mismo. Una trae la migración de los datos que ya tienes y otra da por hecho que capturas desde cero. Una incluye enseñarle a tu gente y otra entrega un usuario y una contraseña. Una deja lo construido a tu nombre y otra te renta el uso mientras pagues.
Antes de comparar precios, conviene hacerles a las tres las mismas preguntas, por escrito:
- ¿Qué pasa con la información que ya tengo: la pasan ustedes o la capturo yo?
- ¿Quién enseña a usarlo, cuántas horas y a cuántas personas?
- Después de entregar, ¿cuánto cuesta el soporte y cuánto un cambio?
- ¿De quién es lo que se construye, y de quién son los datos?
Con las respuestas en la mano, las tres se pueden poner lado a lado. Muchas veces la barata deja de serlo. A veces, la cara también.
Una cotización que no contesta esas cuatro preguntas no es barata ni cara: está incompleta.