¿Dónde está el pedido del cliente? En muchas empresas, esa pregunta tiene tres respuestas.
Ventas lo da por despachado porque ya lo facturó. Almacén lo tiene apartado esperando una pieza. Y logística ni lo ha visto, porque la orden le llegó por WhatsApp a alguien que hoy no vino.
Nadie miente. Cada área ve su pedazo en su propia herramienta —el sistema de facturación, la hoja del almacén, el grupo de mensajes— y ninguna ve el pedido completo.
El costo aparece el viernes en la tarde: el cliente llama, alguien le promete que sale el lunes sin poder confirmarlo, y el lunes descubren que no.
Un pedido debería tener un solo estado, visible para todos al mismo tiempo: capturado, surtido, empacado, en ruta, entregado. Cuando cambia, cambia para todos. Así, «¿dónde está mi pedido?» se contesta en diez segundos y lo contesta cualquiera.
¿Cuántas personas tienen que preguntar en tu empresa para saber dónde está un pedido?