Todos tienen respaldo. Casi nadie lo ha restaurado.
Ahí está la diferencia: un respaldo no sirve para guardar, sirve para volver. Mientras nadie lo prueba, es una carpeta que crece y da tranquilidad, pero nadie sabe si abre.
Cuatro preguntas que valen más que un «sí, hay respaldo»:
- ¿cuándo se hizo el último, y cada cuándo se hace?
- ¿está en otro lado, o en el mismo servidor que aquello que quiere proteger?
- ¿alguien lo ha restaurado alguna vez en una copia de prueba, y cuánto tardó?
- ¿quién sabe hacerlo, además de una sola persona?
Si alguna respuesta incomoda, hoy es buen día para averiguarlo: un domingo sin operación es el mejor momento para probar una restauración, porque si algo sale mal, no hay nadie esperando.
La pregunta no es si tienes respaldo. Es cuántas horas estarías sin trabajar.